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Cómo entran al Cuerpo los Químicos del Lugar de Trabajo
¿Cómo entran los químicos a mi cuerpo?
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 Cómo entran al Cuerpo los Químicos del Lugar de Trabajo

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¿Cómo entran los químicos a mi cuerpo?

Para que un químico sea peligroso para la salud de una persona, primero tiene que entrar en contacto o entrar al cuerpo y el químico debe de tener algún efecto biológico en el cuerpo. Existen tres rutas principales: 

  • Inhalación (respiración)
  • Contacto con la piel 
  • Sistema digestivo (ingestión por comida)
Respirar aire contaminado es la forma más común en la que los químicos del lugar de trabajo entran al cuerpo. Algunos químicos, cuando se contactan, pueden pasar a través de la piel al torrente sanguíneo. Más comúnmente, los químicos del lugar de trabajo pueden ser ingeridos accidentalmente si la comida o cigarrillos (o manos) están contaminados. Por esta razón los trabajadores no deben beber, comer, o fumar en áreas donde pueden estar expuestos a químicos tóxicos. 

Los ojos también pueden ser una ruta de entrada. Usualmente, sin embargo sólo cantidades muy pequeñas de químicos en el lugar de trabajo por la boca o los ojos. 

Independientemente de la forma en que el químico llega al cuerpo, una vez que está en el cuerpo es distribuido a cualquier parte del cuerpo por el torrente sanguíneo. De ésta forma, los químicos pueden atacar y dañar órganos que están muy lejos del punto original de entrada así como por donde entraron al cuerpo. 

¿Qué pasa con el aire contaminado cuando lo respiro?

El aire contaminado en el lugar de trabajo puede ser inhalado. El aire se recibe por la boca y la nariz y luego llega a los pulmones. Una persona promedio respira y exhala cerca de 12 veces por minuto. Cada una de estas doce inhalaciones trae cerca de 500 mL de aire, correspondientes a 6 litros de aire por minuto, junto con cualquier contaminante que el aire contenga. 

Las personas que participan en trabajos físicos fuertes respiraran más fuerte y tomarán más de 6 litros por minuto. En un día de trabajo de 8 horas, se respirarán más de 2,800 litros de aire de y hacia los pulmones. En condiciones de trabajo físico fuerte, se pueden intercambiar hasta 10,000 litros. El aire respirado por la nariz se filtra por los poros nasales de manera que las partículas sólidas grandes de la atmósfera no pueden ir más allá. En la parte interna de la nariz hay huesos pequeños y cartílagos que hacen que el aire inhalado gire. Este aire en movimiento puede hacer que algunas partículas contaminantes grandes se depositen en la nariz y sean atrapadas por la humedad de la cubierta de mucus. 

El aire que pasa de la nariz y de la boca llega a la parte de atrás de la garganta y entra a una área conocida como la faringe. La faringe, que es la entrada de las vías respiratorias, se divide en dos tubos, uno llamado esófago, que transporta comida al estómago, y uno llamado tráquea, que va hacia los pulmones. El aire contaminado pasa por la tráquea que a su vez se divide en dos tubos grandes, cada uno llamado bronquio. Cada bronquio entra a un pulmón. Una vez dentro de su pulmón, cada bronquio empieza a ramificarse. Los tubos del bronquio se hacen cada vez más delgados según se dividen conforme se extienden, así como las ramas de un árbol. Eventualmente, los tubos más delgados, que se llaman bronquiolos, terminan en sacos de aire de paredes delgadas. Cada uno de estos sacos se llama alvéolo. Colectivamente, se llaman alveolos y existen muchos miles de éstos en cada pulmón. Las paredes de los alveolos son muy delgadas y están generosamente abastecidas por los vasos sanguíneos delgados (capilares). Los desechos de dióxido de carbono del cuerpo, transportados en la sangre dentro de las venas, pueden salir de las venas a través de las paredes de los alveolos y convertirse en parte del aire que se exhala. 

El oxígeno del aire inhalado atraviesa las paredes alveolares para entrar a la sangre dentro de los capilares. Una vez que el oxígeno se ha adherido a la sangre dentro de las venas, es distribuido a todo el cuerpo. Los vapores químicos, gases y rocíos que llegan a los alveolos en los pulmones también pueden entrar a la sangre y ser distribuidos en el cuerpo. 

A veces, la concentración de químicos que llega a los sacos alveolares de aire es menor que el aire del lugar de trabajo. Esto es debido a que las vías respiratorias contienen un forro de fluido grueso pegajoso llamado mucosa. Finos pelitos, conocidos como cilios, en la parte interna de los tubos transportan constantemente éste mucus hacia arriba por la parte posterior de la garganta. En algunas instancias, una porción de gases, vapores y rocíos puede disolverse en éste mucus antes de que lleguen a los sacos alveolares. 

Partículas sólidas visibles que se encuentran en el polvo, fumarolas y humo que han escapado de los mecanismos de filtrado de la nariz pueden también ser atrapadas por el mucus. El mucus es succionado por los delgados cilios hasta que llega a la parte posterior de la garganta en donde es expelido por la boca o ingerido y pasado al estómago. En éste último caso, los químicos contaminantes entrarán al cuerpo de la misma forma que la comida o bebida contaminada. Esto es tratado con más detalle en la sección del sistema digestivo. 

Partículas mucho más pequeñas (tan pequeñas que no pueden ser vistas por el ojo) pueden no ser detenidas por el mucus en la tráquea y los tubos bronquiolos. Viajan por las diferentes ramas de las vías respiratorias y eventualmente llegan a los alveolos. Partículas sólidas que no pueden pasar a través de la pared de entrada de los sacos de aire pueden alejarse y quedarse en donde están. Algunas pueden disolverse, otras pueden ser atacadas y destruidas por las células "basurero" del sistema de defensa del cuerpo. Otras pueden ser demasiado grandes o demasiado insolubles para ser eliminadas de esta forma y simplemente se quedan en los sacos de aire. Algunas de estas partículas, si están presentes sólo en pequeñas cantidades, no aparentan causar daño. Otros tipos de polvos pueden dañar las paredes alveolares circundantes. El daño puede ser permanente y puede hacer que se formen cicatrices, que eventualmente interfieren con la habilidad de los pulmones para pasar el oxígeno al torrente sanguíneo. 

Algunos ácidos, cáusticos o químicos orgánicos, cuando son inhalados en cantidades grandes, pueden provocar serios e irreparables daños de "quemaduras" a la boca, nariz, tráquea, bronquios, y pulmones. 

¿Cuáles son ejemplos de químicos que se pueden inhalar?

Gases y Vapores 

Los químicos del lugar de trabajo pueden entrar al aire en una serie de vías diferentes. La evaporación simple es probablemente la forma más común. Los solventes orgánicos, tales como el tolueno, metil etil cetona (MEK) o alcoholes, generalmente se evaporan más rápido que el agua, los ácidos o cáusticos, aunque esto no siempre es el caso. La evaporación produce vapores. Los vapores se forman de sustancias que existen como sólidos o líquidos en condiciones de temperatura y presión normales. Las sustancias que no existen como sólidos o líquidos en temperaturas y presión normal se llaman gases. Los gases al igual que los vapores pueden contaminar el aire del lugar de trabajo. 

Rocíos

En algunas instancias, un proceso industrial puede producir finas gotas líquidas capaces de frotar en el aire. Estas gotas se llaman rocíos. Los rocíos son formados por los gases que se condensan en pequeñas gotas de líquido en el aire.
Alternativamente, los rocíos pueden formarse por división, salpicadura o atomización de un líquido. Ejemplos incluyen rocío de ácidos de galvanoplastía, rocíos de aceite de corte y afilado, o rocíos de sprays de pinturas de operaciones de pintura. 

Polvos, vapores y humo 

Otros procesos en lugar de trabajo pueden generar finas partículas sólidas que son suficientemente livianas para flotar en el aire, a éstas se les conoce como polvos, vapores y humo. Los polvos son partículas sólidas a menudo generadas por alguna actividad abrasiva o mecánica. Usualmente son suficientemente pesadas como para asentarse lentamente en la tierra. Los vapores son finas partículas sólidas que pueden permanecer en el aire que se forma cuando un metal calentado se ha evaporado en el aire y luego condensado nuevamente a forma sólida. Esto ocurre en operaciones de soldadura. El humo es carbón u hollín de quemado. Las partículas de humo pueden asentarse o permanecer en el aire dependiendo de su tamaño. 

¿Cómo entra un químico al cuerpo por medio de la piel?

Los químicos que pasan a través de la piel están casi siempre en forma líquida. Los químicos sólidos y gases o vapores generalmente no pasan a través de la piel a menos que primero se disuelvan en la humedad de la superficie de la piel. 

La piel es la segunda ruta más común por la cual los químicos ocupacionales entran al cuerpo. Consiste esencialmente de dos capas, una delgada, externa llamada epidermis y una mucho más gruesa interna llamada dermis. La epidermis consiste en varias capas de células planas más bien empaquetadas fuertemente que forman una barrera contra infecciones, agua y algunos químicos. Esta barrera es la parte externa de la epidermis. Se llama la capa queratina y es responsable en mucho de la resistencia a que el agua entre al cuerpo. También puede resistir ácidos débiles pero es mucho menos efectiva contra químicos orgánicos y algunos inorgánicos. La capa keratina contiene grasa y sustancias tipo grasa que absorbe químicos que son solventes de grasa, aceite y grasa. 

¿Cuáles son ejemplos de químicos que pueden entrar por la piel? 

Químicos orgánicos y cáusticos (alcalinos) pueden suavizar las células queratinas en la piel y pasar por esta capa a la dermis, en donde pueden entrar las venas y por lo tanto al torrente sanguíneo. Áreas del cuerpo tales como antebrazos, que pueden ser particularmente velludos, son las que son penetradas más fácilmente por químicos dado que pueden entrar por el pequeño conducto de las raíces del cabello. Los químicos también pueden penetrar por medio de cortes, punzaduras o raspones de la piel dado que estos son cortes en la capa protectora. El contacto con algunos químicos tales como detergentes o solventes orgánicos puede provocar resequedad y agrietamiento de la piel. También puede haber ronchas, ulceraciones o escamas de piel. Todas estas condiciones debilitan la capa protectora de la piel y pueden permitir que los químicos entren al cuerpo. 

Los químicos pueden variar enormemente en el grado en el que penetran a la piel. Algunos solventes como el tricloroetileno, nafta y tolueno pueden suavizar la capa queratina pero no se considera que puedan penetrar mucho más allá a menos que haya contacto prolongado con la piel. Por otra parte, químicos como el benceno, tetracloruro de carbono, disulfido de carbono y alcohol de metilo pueden rápidamente pasar a través de la epidermis y subsecuentemente entrar al torrente sanguíneo. Algunos químicos son tan conocidos que queman orificios en la piel, permitiendo la entrada de infecciones u otros químicos.

En algunas instancias, los químicos pueden entrar por inyección accidental a través de la piel. Esto puede ocurrir en áreas de hospital o en procesos de inyección o de perforación de agujeros industriales. Una vez en el torrente sanguíneo, los químicos pueden ser transportados a cualquier sitio u órgano del cuerpo en donde pueda ejercer sus efectos. 

¿Cómo pueden entrar los químicos al sistema digestivo?

Los químicos pueden entrar al estómago ya sea ingiriendo el mucus contaminado que ha sido expelido de los pulmones, ya sea comiendo y tomando alimentos contaminados. La comida y la bebida se contaminan más frecuentemente por contacto con manos sucias, guantes o ropa, o por haberse dejado expuesta en el lugar de trabajo. Comerse las uñas y fumar también contribuye. 

Una vez dentro de la boca, los químicos del lugar de trabajo pasan al esófago y luego al estómago. En el estómago la comida se digiere con un fuerte ácido producido por el estómago. Unos cuantos químicos, tales como el alcohol, pueden pasar a través de las paredes estomacales y entrar a las venas y de aquí al torrente sanguíneo, pero la mayoría de los químicos se movilizan del estómago hacia un tubo largo conocido como intestino delgado. La parte interna del intestino delgado tiene muchos cientos de proyecciones delgadas tipo dedos llamados vellosidades. Las vellosidades tienen paredes muy delgadas y se llenan con finos vasos sanguíneos. Esto permite que la comida digerida pase del intestino delgado a través de las paredes de las vellosidades y entre a las venas. La comida es luego transportada por el torrente sanguíneo a las partes del cuerpo que la necesitan. 

Algunos químicos del lugar de trabajo que contaminan comidas o bebidas pueden también atravesar las delgadas paredes de las vellosidades y el torrente sanguíneo de esta manera. Otros químicos del lugar del trabajo, que no son solubles, o cuyas unidades básicas (moléculas) son demasiado grandes para pasar a través de las paredes de las vellosidades, se quedaran en el intestino grueso y saldrán por las heces sin ser absorbidas por el torrente sanguíneo en ningún punto. 

Algunos ácidos, cáusticos y orgánicos pueden causar severos daños "de quemadura" al sistema digestivo si se ingieren en altas concentraciones. 

¿Qué son ejemplos de químicos que pueden entrar al cuerpo por ingestión?

En los lugares de trabajo, polvos, humo o vapores pueden entrar al sistema digestivo por ingestión accidental (ejemplo ingestión del mucus contaminado que ha sido expelido de los pulmones) o comiendo algo con manos contaminadas (ejemplo pintura de plomo en manos sucias). 

¿Cómo pueden entrar los químicos al cuerpo a través del ojo?

Aunque las salpicaduras de ojo o contaminación de ojo por químicos en lugar de trabajo son poco comunes, grandes cantidades de químicos probablemente no entran al cuerpo de esta forma. Pequeñas cantidades de químicos pueden entrar disolviéndose en el líquido que circunda los ojos, y más grandes, pero probablemente no en cantidades significativas, pueden penetrar en los ojos si se salpican con químicos. 

Los ojos son generosamente abastecidos por los vasos sanguíneos y muchos químicos pueden penetrar los tejidos externos y pasar a las venas. El ojo puede o no ser dañado durante este proceso, dependiendo de la naturaleza corrosiva del químico y su habilidad de penetrar los tejidos externos. 

¿Cuáles son ejemplos de químicos que pueden entrar al cuerpo por el ojo?

Cualquier químico, ya sea en forma de líquido, polvo, vapor, gas, aerosol o rocío puede contactar y entrar al ojo. Por ejemplo, el solvente orgánico tolueno puede pasar a través de las capas externas del ojo y probablemente entrar al torrente sanguíneo. Durante este proceso puede causar queratitis, una inflamación de la capa externa del ojo. 
Ultima actualización del documento: 1997-12-02

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